Tres productos distintos con el mismo nombre
El ácido hialurónico se usa de tres maneras que no tienen nada que ver entre sí: inyectado en una articulación o como relleno dérmico, aplicado en crema, y tragado en cápsulas.
Las dos primeras tienen respaldo en sus propios terrenos. La tercera es la que se vende masivamente y la que menos se explica.
Es una molécula grande
El hialurónico natural es un polímero de peso molecular muy alto. Una molécula así no atraviesa la pared intestinal entera: se degrada, y lo que se absorbe son fragmentos.
Por eso los productos orales suelen especificar «bajo peso molecular»: es un intento de resolver ese problema. Y es también la razón por la que dos cápsulas con el mismo nombre no son comparables si no dicen de qué tamaño de molécula hablan.
Qué han medido los estudios
Existen ensayos sobre hidratación de la piel y sobre arrugas con toma oral, algunos con resultados favorables. Suelen ser pequeños, de pocas semanas, y una parte importante está financiada por fabricantes — algo que las propias revisiones señalan al ponderar los resultados.
Para articulaciones, el panorama es parecido al de otros suplementos del mismo estante: señales modestas, heterogeneidad alta, y una distancia grande entre lo publicado y lo anunciado.
El punto que suele faltar
El cuerpo fabrica su propio hialurónico de forma continua, y lo renueva rápido. Cualquier planteamiento de suplementación tiene que explicar qué añade sobre esa producción, y esa parte rara vez aparece en el envase.
Lo que sí está claro es la diferencia entre vías: una infiltración indicada por un traumatólogo y una cápsula de tienda comparten el nombre y poco más.



