Qué es, antes de qué promete

El glutatión es una molécula formada por tres aminoácidos que el cuerpo produce por su cuenta, sobre todo en el hígado. Participa en la neutralización de compuestos reactivos y en la eliminación de ciertas sustancias. Es, sin discusión, una pieza central del metabolismo.

De ahí sale el salto que conviene mirar con calma: que una molécula sea importante dentro de la célula no implica que tragarla aumente la cantidad que hay dentro de la célula.

El problema de la vía oral

El glutatión es un péptido, y los péptidos tienden a romperse en el tubo digestivo, que está hecho precisamente para eso. Lo que se absorbe son sus piezas, no la molécula entera. Es la misma razón por la que comer colágeno no lleva colágeno a la piel.

Hay estudios que reportan aumentos de marcadores tras la toma oral prolongada y otros que no encuentran diferencia. No es un debate cerrado, y el tamaño de esos estudios rara vez permite cerrarlo.

El uso para aclarar la piel

La mayor parte de la demanda no viene del terreno antioxidante sino del cosmético: el glutatión se promociona para aclarar el tono de la piel, en cápsulas y en inyecciones intravenosas.

Sobre la vía intravenosa con ese fin, varias agencias sanitarias han emitido advertencias por falta de evaluación de seguridad y por el riesgo asociado a inyectables preparados fuera de control farmacéutico. Es un punto donde el problema no es la eficacia sino el procedimiento.

Lo que el cuerpo ya hace

La producción propia de glutatión depende de tener disponibles sus componentes, entre ellos la cisteína, que llega con la proteína de la dieta. Esa es la vía por la que el organismo lo sostiene todos los días, sin intervención.

No convierte a ningún alimento en «potenciador del glutatión» — es sólo el recordatorio de que el sistema existía antes del suplemento.