Una idea con autor conocido
La asociación entre la vitamina C y el resfriado se popularizó en los años setenta, impulsada por la insistencia de un químico prestigioso fuera de su campo. Se instaló en la cultura popular con tanta fuerza que hoy es de las creencias de salud más extendidas — y de las que peor resisten una revisión cuidadosa.
Lo que se ha estudiado
Es de los temas más investigados en nutrición, con muchos ensayos a lo largo de décadas. El panorama que dejan es bastante consistente y se resume en tres puntos.
Primero: tomar vitamina C de forma habitual no reduce de manera significativa la probabilidad de resfriarse en la población general. Segundo: en quienes ya la toman con regularidad, la duración de los episodios parece acortarse ligeramente — una reducción modesta, del orden de una fracción de día, no de «se quita en 24 horas». Tercero: empezar a tomarla una vez que ya empezaron los síntomas no ha mostrado un efecto claro.
La excepción que suele omitirse
Hay un grupo donde el efecto observado es mayor: personas sometidas a esfuerzo físico intenso en condiciones de frío — corredores de fondo, esquiadores, soldados en maniobras. Es un contexto muy específico, y no es el de quien trabaja en una oficina en la Ciudad de México.
Que exista esa excepción es justamente lo que hace interesante el tema: no es que la vitamina C no haga nada, es que hace bastante menos de lo que se le pide, y en circunstancias que casi nadie tiene.
Por qué la creencia sobrevive
Porque el resfriado se cura solo. Quien toma algo el día tres y mejora el día seis atribuye la mejoría a lo que tomó, cuando ese era el curso natural. Es un terreno ideal para que cualquier remedio parezca funcionar.
Sobre las megadosis
El exceso de vitamina C se excreta en la orina, lo que ha dado pie a la idea de que «no pasa nada» por tomar de más. En dosis muy altas y sostenidas sí pueden aparecer molestias digestivas, y hay consideraciones específicas para personas con antecedentes de cálculos renales o con ciertas condiciones. No es una sustancia sin límite superior, aunque su margen sea amplio.
Preguntas frecuentes
Entonces, ¿sirve de algo tomar vitamina C?
Como nutriente, es indispensable y su deficiencia tiene consecuencias serias. Como tratamiento del resfriado, el efecto documentado es pequeño y no corresponde a lo que promete la publicidad.
¿Es mejor la de suplemento o la de la fruta?
Para cubrir el requerimiento diario, la alimentación habitual suele bastar en dietas variadas. La fruta y la verdura aportan además fibra y otros compuestos que la pastilla no tiene.
¿Y las presentaciones efervescentes con dosis altas?
Muchas contienen cantidades muy por encima del requerimiento diario y, con frecuencia, sodio en cantidades relevantes. Vale la pena leer la etiqueta completa y no solo la cifra grande del frente.
¿Puede prevenir la gripe?
Gripe y resfriado son enfermedades distintas causadas por virus distintos. Los estudios citados aquí son sobre resfriado común y no se extrapolan a la influenza.



