Una herramienta oficial y poco usada
México tiene desde hace años una guía alimentaria propia, el Plato del Bien Comer, que divide los alimentos en tres grupos: verduras y frutas; cereales; y leguminosas junto con alimentos de origen animal. La idea es combinar los tres en cada comida y variar dentro de cada grupo.
Es una herramienta razonable y casi nadie la usa, en parte porque se enseña en la escuela como un dibujo que hay que memorizar y no como algo que se hace con un plato en la mano.
La versión que sí se puede aplicar
Mirar el plato antes de empezar y preguntarse tres cosas.
¿Dónde está la verdura? Es la que más falta en la comida cotidiana. En un plato mexicano típico puede aparecer solo como salsa o guarnición.
¿Dónde está la proteína? Huevo, carne, pescado, queso, frijoles. Sostiene la saciedad y suele quedarse corta en el desayuno, como vimos en el desayuno mexicano real.
¿Cuánto ocupa el cereal? Tortilla, arroz, pan, pasta. No es el enemigo y suele ser lo que más espacio ocupa por costumbre.
Tres preguntas, sin báscula y sin aplicación.
Lo que la guía no dice y conviene añadir
Las bebidas. El Plato no las incluye, y con frecuencia son la mayor fuente de azúcar de la comida — las aguas frescas incluidas.
Las grasas. Tampoco aparecen como grupo, y algo de grasa hace falta para absorber las vitaminas liposolubles, como explicamos en aguacate y vitaminas liposolubles.
Las combinaciones. La guía dice combinar grupos y no explica por qué frijol con tortilla se complementan mejor que otras parejas, ni por qué el limón sobre los frijoles mejora la absorción del hierro.
Por qué las proporciones ganan a las cuentas
Porque se sostienen. Contar calorías funciona mientras se cuenta, y casi nadie cuenta durante años. Mirar un plato y notar que le falta verdura es una operación de dos segundos que se puede repetir el resto de la vida.
Preguntas frecuentes
¿Sirve para bajar de peso?
No es una herramienta de pérdida de peso, es una guía de composición. Cualquier objetivo de peso se plantea con un profesional.
¿Y si como en la calle?
Las mismas tres preguntas funcionan. Ahí lo que más suele faltar es la verdura, y lo que más suele sobrar es la bebida.
¿Aplica a niños?
La lógica sí, y las cantidades cambian con la edad. La alimentación infantil tiene sus propias guías.
¿Cada comida o el día completo?
Comida por comida es más fácil de aplicar. Si una queda incompleta, el día lo compensa; no hay que rehacer un plato por no cumplir el dibujo.



