El horario mexicano

Desayuno ligero y temprano, comida fuerte entre las dos y las cuatro, cena tardía y pequeña. Es un reparto poco común en el mundo y con frecuencia se le culpa de cosas que no ha hecho.

¿Cenar tarde engorda?

Lo que se ha medido es más modesto de lo que se repite. Comer tarde se asocia en estudios de observación con peor control de la glucosa y algo más de peso, pero esos estudios no separan bien la hora del contenido: quien cena a medianoche suele cenar otra cosa, y suele dormir peor.

En estudios controlados donde la comida es idéntica y solo cambia la hora, las diferencias existen pero son pequeñas. La cantidad y qué se come siguen pesando mucho más que el reloj.

Donde el horario sí importa

En la cercanía al sueño. Una cena copiosa dos horas antes de acostarse empeora la calidad del sueño y el reflujo, y eso sí está bien descrito. Es un efecto sobre el descanso, no sobre el metabolismo — y el descanso, a su vez, cambia lo que se come al día siguiente, algo que ya vimos en dormir mal y comer peor.

En diabetes. Ahí la distribución de hidratos a lo largo del día es parte del tratamiento y la define quien lo lleva.

En el reparto de la proteína. Concentrar casi toda en la cena aprovecha peor que repartirla. En el desayuno mexicano típico —pan dulce y café— la proteína suele ser cero.

Saltarse el desayuno

La frase «la comida más importante del día» viene de la publicidad de cereales, no de la evidencia. Los estudios en adultos no muestran un perjuicio claro por no desayunar, siempre que el resto del día esté bien.

En niños y adolescentes el panorama es distinto: ahí sí hay asociación con rendimiento escolar y con calidad de la dieta.

Lo que sí conviene sostener

La regularidad. Comer a horas más o menos parecidas cada día se asocia con mejor control de la glucosa que un patrón errático, y tiene una ventaja práctica: el hambre deja de tomar decisiones.

El horario mexicano, en sí, no tiene nada de malo. Lo que suele fallar es la brecha de seis horas entre comida y cena que termina en pan dulce a las siete.