Sube el requerimiento, no el reglamento

Producir leche tiene un costo energético real, y las necesidades de energía y de varios nutrientes aumentan durante la lactancia. Eso está establecido.

Lo que no está respaldado es la larga lista de prohibiciones que suele acompañar al consejo: que no se puede comer picante, ni col, ni frijoles, ni cítricos. Esas listas varían por región y por familia, lo que ya dice bastante sobre su origen.

Lo que sí pasa a la leche

Algunas cosas sí atraviesan: el alcohol, la cafeína en cantidades altas, ciertos medicamentos. Sobre el alcohol la recomendación práctica es esperar antes de amamantar; sobre los medicamentos, la respuesta es preguntar en cada caso, porque muchos son compatibles y otros no.

Los sabores de la dieta también pasan, y eso no es un problema: se ha propuesto que expone al bebé a una variedad de sabores desde temprano.

Los nutrientes que sí piden atención

La composición de la leche materna es notablemente estable, y el cuerpo prioriza mantenerla incluso a costa de las reservas de quien amamanta. Por eso el riesgo recae más sobre la madre que sobre el bebé.

Dos excepciones donde lo que come la madre sí cambia lo que recibe el bebé: la vitamina B12 —relevante en dietas vegetarianas estrictas, como vimos en su artículo— y el yodo. Y una tercera que no depende de la dieta: la vitamina D, que la leche materna aporta en poca cantidad, razón por la cual se suplementa al lactante, como explicamos en vitamina D en bebés.

La hidratación, bien entendida

Se repite que hay que beber mucha agua para producir más leche. Lo que ocurre es más simple: la lactancia da sed, y atenderla basta. Forzar litros no aumenta la producción, y en algunos estudios el exceso ni siquiera resulta neutro.

Sobre los productos para «aumentar la producción»

Los galactogogos —hierbas y suplementos vendidos con esa promesa— tienen evidencia débil y algunos tienen efectos e interacciones. Lo que sí está bien establecido para la producción es la frecuencia y la eficacia de la succión. Si hay dudas sobre la cantidad de leche, la consulta con quien acompaña la lactancia rinde más que cualquier frasco.

Preguntas frecuentes

¿Hay que dejar el café?

No necesariamente: se recomienda moderación, porque la cafeína pasa a la leche y los bebés la eliminan más despacio.

¿Los frijoles dan cólicos al bebé?

Es una de las creencias más extendidas y no está sostenida. La fibra no pasa a la leche.

¿Hace falta seguir con el prenatal?

Es frecuente que se mantenga durante la lactancia, y lo indica quien lleva el seguimiento.

¿Se puede hacer dieta durante la lactancia?

Las restricciones fuertes no son buena idea en esta etapa, y cualquier plan conviene plantearlo profesionalmente.