El pico de crecimiento cambia las cuentas

Entre los once y los dieciséis años el cuerpo gana la mayor parte de su masa ósea definitiva y buena parte de su estatura. Los requerimientos de energía, proteína, calcio y hierro son los más altos de toda la vida salvo el embarazo.

Y coinciden con la etapa en que la familia deja de decidir qué se come.

Los dos minerales que se quedan cortos

Calcio. El hueso se construye ahora y no se recupera después: alrededor del 90 % de la masa ósea se alcanza antes de los veinte. Una adolescencia con poco calcio es una vejez con menos hueso, y no hay forma de compensarlo a los cuarenta.

Hierro. Sube en ambos sexos por el crecimiento, y en las chicas se suma la menstruación. Es la deficiencia nutricional más frecuente en esta edad, y su primer síntoma es cansancio, que se atribuye a otra cosa.

Lo que no vale la pena pelear

La comida de la calle, la pizza del viernes, el refresco de la fiesta. Aislados no deciden nada, y pelearlos gasta el capital que hace falta para lo que sí importa.

Lo que sí

  • Que haya desayuno. Es la comida que más se salta en esta edad y la que más se asocia con rendimiento escolar.
  • Que el refresco no sea la bebida por defecto en casa. Lo que hay en el refrigerador decide más que cualquier conversación.
  • Que haya proteína en el desayuno, no solo pan dulce.
  • Vigilar el cansancio persistente, sobre todo en chicas con reglas abundantes: ahí hay una causa que se mide y se corrige.

Dietas y deporte

Es la edad donde aparecen las restricciones por cuenta propia, la suplementación deportiva y los mensajes sobre el cuerpo. Un cambio brusco de alimentación en un adolescente merece una conversación, no una discusión: puede ser una decisión razonada o el primer signo de otra cosa.

Sobre los suplementos deportivos, la mayoría no tiene evidencia en menores y la creatina se estudia en adultos, no en esta edad.

La dieta vegetariana

Es viable en la adolescencia y cada vez más común, con una condición: la vitamina B12 hay que suplementarla, y el hierro y el calcio hay que mirarlos. No es un capricho que se pasa; es una decisión que se acompaña.