Lo que más aporta cuesta poco
Es la parte que rara vez se dice. Los alimentos con mejor relación entre lo que aportan y lo que cuestan en México son los mismos de siempre: frijol, tortilla de maíz, huevo, avena, lenteja, plátano, zanahoria, calabacita, jitomate, quelites de temporada.
Frijol con tortilla no es comida de pobre por defecto: es una combinación con proteína completa, fibra, hierro, folato y calcio, y esa combinación se estudió porque funciona.
La proteína más barata
Huevo y leguminosa, con diferencia. Después el hígado, que sigue siendo de lo más barato del mostrador y es la fuente de hierro y vitamina A más concentrada que existe.
La sardina en lata compite bien: aporta omega-3, calcio de la espina y proteína, y cuesta menos que casi cualquier pescado fresco.
Dónde no ahorrar
- La sal yodada. Cambiarla por sal de grano quita el yodo sin sustituirlo, y no ahorra nada.
- El aceite. Uno decente dura, y el reutilizado muchas veces sí importa.
- La verdura de temporada. Es lo barato del mercado; recortarla es donde más se pierde.
Dónde sí
En todo lo que se vende por su promesa. Suplementos «para la energía», superalimentos importados, aguas vitaminadas, cereales de caja con vitaminas añadidas. El dinero que se va ahí compra, en el mercado, varias semanas de verdura.
Sobre por qué la palabra superalimento no significa nada, hay un texto en superalimentos.
De temporada y a granel
La fruta y la verdura de temporada cuestan una fracción y están en mejor punto. A granel, sin empaque, siempre sale más barato que la misma cosa en charola.
Y el mercado sobre ruedas, al final del día, es donde el precio baja de verdad.
La cuenta que se olvida
Lo que más encarece la alimentación en una casa no es el precio de los ingredientes: es la comida que se echa a perder y la que se compra hecha por falta de tiempo. Cocinar de una vez para varios días resuelve las dos, y no cuesta dinero — cuesta una tarde.



