La regla general

El frente de un envase está diseñado por alguien que quiere venderlo; el reverso está regulado. Todo lo que sirve para decidir está atrás, y se lee en poco tiempo si se sabe qué buscar.

1. El nombre completo del ingrediente

«Magnesio» no dice suficiente: importa qué sal de magnesio, porque se absorben y se toleran de forma distinta. Lo mismo con «hierro», «zinc» o «vitamina B12». Si la etiqueta solo da el nombre genérico, está omitiendo información que sí debería estar.

En productos de origen vegetal el equivalente es la especie y la parte de la planta usada, no solo el nombre común.

2. La cantidad, y contra qué se compara

Busca la cantidad por dosis diaria y el porcentaje respecto al valor de referencia. Dos cifras te orientan: si está muy por debajo, el producto puede ser irrelevante; si está muy por encima, conviene saber si ese nutriente tiene límite superior — las liposolubles y minerales como el zinc o el selenio lo tienen.

3. Cuántas cápsulas son «una dosis»

El error equivalente al de la porción en los alimentos. Si la dosis declarada son tres cápsulas, el frasco de noventa dura un mes, no tres, y las cantidades de la tabla corresponden a las tres juntas.

4. La lista completa, no solo el ingrediente estrella

Muchos productos combinan varias sustancias. Alguien que busca una termina tomando seis, algunas en dosis simbólicas puestas para poder mencionarlas en el frente. También conviene mirar azúcares, sodio y edulcorantes en presentaciones masticables o efervescentes.

5. Registro y responsable

Debe identificarse quién fabrica o importa y aparecer la información sanitaria correspondiente. Un producto sin responsable identificable es un producto sin nadie a quien reclamar.

Frases que no significan nada

«Fórmula avanzada», «de origen natural», «alta absorción», «grado farmacéutico», «recomendado por especialistas» — ninguna tiene una definición regulada que se pueda verificar. No son mentiras exactamente: son afirmaciones sin contenido comprobable.

Señales de alerta

Tres, en orden de gravedad. Que prometa curar, tratar o prevenir una enfermedad: los suplementos no pueden atribuirse eso. Que la lista de ingredientes esté incompleta o use términos vagos como «mezcla propietaria» sin desglosar cantidades. Y que se venda con urgencia, testimonios y descuento por tiempo limitado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una «mezcla propietaria»?

Un conjunto de ingredientes cuyo total se declara pero cuyas cantidades individuales no. Impide saber si el componente que te interesa está en dosis relevante o testimonial.

¿Importa la fecha de caducidad en suplementos?

Sí. Algunos nutrientes se degradan, y en productos con microorganismos vivos la viabilidad disminuye con el tiempo.

¿Los suplementos importados son mejores?

No por serlo. Además, los importados por canales informales pueden no cumplir los requisitos de etiquetado del país, lo que quita justamente la información que este artículo recomienda leer.

¿Y si mi médico me lo recomendó?

Entonces ya tienes lo más importante: una indicación con un motivo. Esta lectura sirve igual para verificar que el producto concreto corresponde a lo indicado. Antes de empezar cualquiera, ayudan las preguntas del artículo sobre qué preguntar antes de empezar un suplemento.