El dato, antes del juicio

Está medido, y no en un estudio suelto: las revisiones que comparan investigación financiada por la industria con investigación independiente encuentran, de forma consistente, que la primera reporta resultados favorables al producto con más frecuencia.

El efecto aparece en fármacos, en alimentos y en suplementos. Es de los hallazgos metodológicos más reproducidos que existen.

Dónde se cuela, que no es donde se supone

Casi nunca en datos falsificados. Se cuela antes y después:

  • En la pregunta. Comparar contra placebo en vez de contra el tratamiento habitual — así se gana siempre.
  • En la dosis del comparador. Elegir una dosis baja del competidor.
  • En el desenlace elegido. Medir un marcador que responde en vez de uno que importa, asunto que ya tiene su texto en marcadores y desenlaces.
  • En qué se publica. El estudio que no salió bien a veces no llega a publicarse, y eso deforma la literatura entera sin que ningún dato sea falso.

Lo que no significa

Que el estudio esté mal. Buena parte de la investigación clínica del mundo la financia quien vende el producto: sin ese dinero habría muchísima menos evidencia sobre todo. Descartar por origen es tan perezoso como creer por prestigio.

Lo que corresponde es leerlo con más atención, no tirarlo.

Cómo se ve en la práctica

Aparece en nuestro propio catálogo. Los estudios de colágeno para piel y articulaciones, los de silicio orgánico, varios de ácido hialurónico: son de tamaño modesto y con vínculo frecuente con el fabricante del producto evaluado. Las fichas lo dicen así porque es parte del dato.

Dónde mirarlo

Al final del artículo, en «conflictos de interés» y «financiamiento». Es obligatorio declararlo en las revistas serias y casi nadie llega hasta ahí.

La regla que resume

Un resultado favorable financiado por el fabricante y replicado por grupos independientes es evidencia. El mismo resultado sin replicar es una hipótesis con presupuesto.