La parte buena es real
El ponche lleva fruta cocida: tejocote, guayaba, caña, manzana, ciruela pasa, tamarindo. Eso aporta fibra, potasio y algo de vitamina C — parte se pierde en la cocción, pero el caldo se bebe, así que lo soluble no se tira.
Es de las bebidas de temporada mejor armadas que existen. El problema no es la fruta.
El piloncillo
Un cono de piloncillo pesa entre 60 y 250 gramos según el tamaño, y es azúcar casi por completo. En una olla para diez personas, eso reparte entre dos y cinco cucharaditas por jarro, según la mano.
El piloncillo tiene algo de minerales que el azúcar refinada no tiene, y esa diferencia se cita mucho más de lo que pesa: en las cantidades que se comen, es despreciable. Para el cuerpo sigue siendo azúcar.
El piquete
Un caballito de ron o aguardiente suma alrededor de 100 calorías al jarro, y el alcohol tiene sus propios efectos sobre el sueño esa misma noche — el asunto está en alcohol y sueño.
Cuánto sale un jarro
Un jarro de ponche con su fruta, sin piquete, ronda las 150 a 250 calorías según cuánto piloncillo lleve la olla. Con piquete, entre 250 y 350. En una posada donde se toman tres, la cuenta deja de ser menor.
Cómo hacerlo más ligero sin estropearlo
- Menos piloncillo. La fruta cocida ya endulza; media parte del piloncillo habitual suele bastar, y se nota más el tamarindo y la guayaba.
- Comerse la fruta. Es la parte que aporta fibra y la que más se deja en el jarro.
- Servir en jarro chico. El barro grande engaña: son casi dos porciones.
Y el tejocote
Es la fruta de temporada por excelencia del ponche, y prácticamente no se come de otra forma. Aporta pectina, la misma fibra soluble de la manzana, y es la responsable de que el ponche espese al reposar.



