El titular no es el estudio

«Un estudio revela que X mejora Y» es una frase que aparece casi a diario. Rara vez es mentira; con frecuencia es una simplificación que cambia el sentido. Estas seis preguntas permiten evaluar la solidez de una afirmación sin formación estadística.

1. ¿En quién se hizo?

Ratones, células en un plato o personas son escenarios muy distintos. Muchos titulares sobre alimentos y suplementos provienen de estudios celulares donde la sustancia se aplica directamente sobre un cultivo, en concentraciones que ninguna persona alcanzaría comiendo.

2. ¿Cuántas personas y por cuánto tiempo?

Veinte participantes durante dos semanas y dos mil durante tres años sostienen conclusiones de peso muy diferente. Los estudios pequeños y cortos son útiles para explorar, no para concluir.

3. ¿Se comparó contra algo?

Sin grupo de comparación, no hay forma de saber si el cambio observado se debe a la intervención o al paso del tiempo. Muchas condiciones mejoran solas, y ahí cualquier cosa parece funcionar.

4. ¿Observó o intervino?

La distinción más importante de todas. Un estudio observacional ve que dos cosas van juntas; uno de intervención asigna quién recibe qué y compara. Lo primero encuentra asociaciones, lo segundo se acerca a la causa.

El problema del estudio observacional es lo que no se ve: quien come más verdura probablemente también fuma menos, se mueve más y va al médico con más frecuencia. Separar el efecto de la verdura del efecto de todo lo demás es difícil, y a veces imposible.

5. ¿Qué se midió realmente?

Es frecuente que un estudio mida un marcador en sangre y el titular hable de enfermedad. Un cambio en un valor de laboratorio es una promesa, no un resultado clínico. Muchas promesas de ese tipo no se cumplieron cuando se midió lo que de verdad importaba.

6. ¿Quién lo pagó?

El financiamiento no invalida un estudio, y sería injusto descartarlo por eso. Sí es información que conviene tener, sobre todo cuando el patrocinador vende el producto estudiado y el resultado le favorece.

Una revisión vale más que un estudio

Un solo estudio, por bueno que sea, es un dato. Lo que mueve el conocimiento son las revisiones sistemáticas, que reúnen todos los estudios disponibles sobre una pregunta y evalúan su calidad en conjunto. Cuando una revisión y un titular se contradicen, lo prudente es quedarse con la revisión.

Preguntas frecuentes

¿Entonces no hay que creer en nada?

Al contrario: se trata de calibrar cuánta confianza merece cada afirmación. La duda útil no es la que rechaza todo, es la que pregunta cuánta evidencia hay detrás.

¿Dónde consulto un estudio original?

Los resúmenes suelen ser públicos en bases de datos biomédicas. Aun así, leer un resumen no sustituye la interpretación de alguien con formación en el tema.

¿Por qué los consejos de nutrición cambian tanto?

En parte porque la investigación en alimentación es especialmente difícil: no se puede controlar lo que come la gente durante años. Y en parte porque los medios cubren cada estudio nuevo como si corrigiera al anterior.

¿Un estudio en ratones no sirve para nada?

Sirve, y mucho, para generar hipótesis y entender mecanismos. Lo que no permite es afirmar que algo funcionará igual en personas.