Una porción de fruta es una taza, no una pieza

La regla de «una pieza» funciona con manzana o plátano y se rompe con todo lo demás. Media piña no es media porción: una piña entera son muchas.

La medida que sirve para fruta picada es la taza, unos 140 a 165 gramos según la fruta. En términos de la calle: un vaso mediano de fruta picada, de los que venden en la esquina, ronda una porción y media.

Las que más se piden

  • Piña — 1 taza en cubos ≈ 165 g
  • Melón — 1 taza en cubos ≈ 160 g
  • Papaya — 1 taza en cubos ≈ 145 g
  • Sandía — 1 taza en cubos ≈ 152 g
  • Mango — 1 taza en cubos ≈ 165 g, y una pieza mediana son casi dos tazas
  • Fresa — 1 taza entera ≈ 145 g

Las cifras exactas de cada una, con vitaminas y minerales, están en las fichas de Alimentos.

El jugo no cuenta igual

Para llenar un vaso de jugo de naranja hacen falta tres o cuatro naranjas. Nadie se come cuatro naranjas de una sentada, y esa es justo la diferencia: el jugo entrega el azúcar de varias piezas sin la fibra que las acompañaba y sin el trabajo de masticarlas.

No es que el jugo sea dañino. Es que una porción de jugo y una porción de fruta no son intercambiables, aunque la etiqueta diga «100 % fruta».

Con chile y limón

La fruta de la esquina viene con chile en polvo, y ahí entra el sodio: una cucharadita de chile en polvo comercial puede aportar bastante. No cambia lo que hace la fruta, pero sí cuenta en el total del día si el sodio importa por alguna razón médica.

El limón, en cambio, no suma nada relevante: es sabor.