«Quelite» no es una planta, es una categoría
La palabra viene del náhuatl quilitl, hierba comestible, y agrupa decenas de plantas: quintoniles, romeritos, verdolagas, huauzontles, hojas de chaya, papaloquelite. No son una especie, son una forma de comer.
Se venden por manojo, cuestan una fracción de lo que cuesta la espinaca importada, y en las tablas de composición aparecen bien colocados.
Qué traen
Como grupo, lo que traen las hojas verdes: folato, vitamina A en forma de carotenos, vitamina C, calcio, potasio, hierro vegetal y fibra, con muy pocas calorías.
La verdolaga tiene además una particularidad: es de las pocas plantas terrestres con una cantidad apreciable de ácido alfa-linolénico, un omega-3 vegetal. No sustituye al pescado —la conversión en el cuerpo a las formas de cadena larga es limitada—, pero es un dato real y poco conocido.
Cuánto es una porción
Como cualquier hoja: una taza cruda, media cocida. Un manojo de mercado da, cocido, alrededor de dos porciones — mucho menos volumen del que parecía al comprarlo.
Las cifras por porción de las que hay ficha están en Alimentos.
Cómo se pierde menos
Las vitaminas del grupo B y la C se van al agua si se hierve y se tira. Los quelites suelen prepararse guisados o en caldo, donde el agua se aprovecha, y ahí la pérdida deja de importar.
Con el hierro pasa lo de siempre en alimentos vegetales: se absorbe mejor acompañado de vitamina C. La salsa de jitomate con limón que va encima no está ahí por nutrición, pero hace ese trabajo.
El oxalato, sin alarma
Verdolagas y romeritos contienen oxalatos, igual que la espinaca. En una dieta normal no representan un problema; en personas con antecedente de cálculos renales de oxalato de calcio, el consumo alto sí se vigila, y eso lo indica quien lleva el caso.
Para todos los demás, es una hierba barata que aporta lo que aporta una hoja verde cara.



