La paradoja del país soleado
Cuesta creerlo: en un país donde el sol pega casi todo el año, la deficiencia de vitamina D aparece con frecuencia en estudios de población. La contradicción se explica sola en cuanto uno mira el día real de una persona en la ciudad.
Dónde estamos cuando el sol sirve
La piel sintetiza vitamina D con la radiación ultravioleta B, y esa radiación llega en cantidad útil solo en las horas centrales del día, aproximadamente entre las diez de la mañana y las tres de la tarde. Es exactamente la franja en la que la mayoría está dentro de una oficina, un salón o un local.
El sol de las siete de la mañana camino al trabajo o el de las seis de la tarde de regreso es agradable, pero aporta muy poco a este proceso concreto.
El vidrio no cuenta
Un detalle que sorprende: la radiación UVB no atraviesa el vidrio común. Estar junto a una ventana soleada toda la mañana, o pasar horas en el coche con el brazo al sol, se siente como exposición y no lo es para este propósito.
Piel, edad y cobertura
La cantidad de melanina influye: una piel más oscura necesita más tiempo de exposición para producir la misma cantidad, algo relevante en un país con la diversidad de tonos de piel que tiene México. La edad también cambia la eficiencia del proceso, que disminuye con los años.
Y luego está lo obvio: la ropa. La superficie de piel expuesta importa, y en la Ciudad de México, donde el clima invita a manga larga buena parte del año, esa superficie suele ser pequeña.
Y el protector solar, entonces
Aquí conviene ser claro para no dejar una idea peligrosa a medias. El protector solar reduce la síntesis de vitamina D, sí — y aun así la recomendación dermatológica de usarlo no cambia, porque el daño acumulado por radiación es un asunto serio. La respuesta no es dejar de protegerse: es no depender exclusivamente del sol para este tema y tratarlo con un profesional si hay sospecha de deficiencia.
La altura no es el villano
Se escucha a veces que la altitud de la Ciudad de México complica las cosas. Es al revés: a mayor altitud la radiación ultravioleta es más intensa, no menos. El problema del valle no es la altura ni la latitud, es el tiempo bajo techo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto sol necesito?
No hay una cifra única: depende del tono de piel, la edad, la superficie expuesta, la hora y la época del año. Por eso las recomendaciones generales son poco útiles a nivel individual y el tema se resuelve mejor con un profesional de la salud.
¿Puedo saber si tengo deficiencia sin análisis?
No de forma confiable. Los síntomas asociados son inespecíficos y se confunden con muchas otras cosas. Solo un estudio de sangre indicado e interpretado por un profesional responde esa pregunta.
¿La comida aporta vitamina D?
Aporta, pero menos de lo que suele suponerse: pescados grasos, yema de huevo y productos fortificados son las fuentes habituales. Para la mayoría de las personas la dieta sola no cubre el tema.
¿Tomar el sol por la ventana sirve de algo?
Para el ánimo y para regular el ritmo de sueño y vigilia, sí. Para producir vitamina D, no: el vidrio bloquea la radiación UVB necesaria.



