Por qué se estudió

El zinc interviene en la cicatrización, en la respuesta inflamatoria y en la regulación de las glándulas sebáceas. Además, en varios estudios las personas con acné presentan concentraciones de zinc algo más bajas que quienes no lo tienen.

Con esos antecedentes, la hipótesis era razonable, y por eso hay bastantes ensayos.

Qué encontraron

Las revisiones coinciden en un punto: el zinc oral reduce el número de lesiones inflamatorias frente a placebo. El efecto existe.

Y coinciden en otro, menos citado: es menos eficaz que los tratamientos estándar. Comparado con antibióticos orales o con retinoides tópicos, queda por debajo. Su lugar razonable es el de coadyuvante o el de alternativa cuando lo demás no se tolera, no el de primera opción.

Qué forma y cuánta

Los ensayos han usado sobre todo gluconato y sulfato, en dosis que corresponden a entre 30 y 90 mg de zinc elemental al día — por encima de la recomendación diaria de 8 a 11 mg y, en el extremo alto, por encima del límite superior de 40 mg.

Esa es la razón por la que esto no es un suplemento de mostrador para tomar indefinidamente: la dosis con la que se estudió no es la dosis nutricional.

El precio, y no es el del frasco

Molestias digestivas, que en los ensayos son la causa más frecuente de abandono. Y con uso prolongado en dosis altas, deficiencia de cobre, que se instala en silencio y se detecta tarde.

El zinc tópico

Es otra cosa. Aparece en formulaciones combinadas con antibióticos tópicos, y ahí su papel está mejor definido y sin los problemas de la vía oral.

Qué haría falta antes de probarlo

Que lo valore quien trata el acné. No porque el zinc sea peligroso en sí, sino porque el acné moderado tiene tratamientos con mejor evidencia, y usar el de menor efecto durante meses tiene un costo: el tiempo en que la piel sigue marcándose.