Por qué de repente todo mundo le da melatonina a sus hijos

Hace diez años, la melatonina en niños era un recurso casi exclusivo de especialistas en sueño. Hoy es común encontrarla en el buró de un niño de seis años, muchas veces en forma de gomita con sabor a fresa o uva. Ese cambio no es casualidad: la melatonina se vende como suplemento, sin necesidad de receta, y las presentaciones masticables la hicieron todavía más accesible y atractiva.

El problema es que esa facilidad de acceso trajo consigo un efecto que nadie planeaba: niños pequeños comiéndose el bote completo pensando que son dulces. Antes de hablar de si funciona, vale la pena entender qué tan seguro es tenerla en casa.

¿Funciona realmente la melatonina para que un niño duerma?

La melatonina exógena sí tiene un efecto documentado sobre el ciclo sueño-vigilia: puede ayudar a reducir el tiempo que tarda un niño en quedarse dormido y a reajustar el ritmo circadiano, especialmente en casos de insomnio de conciliación o síndrome de retraso de fase. El Consenso sobre el uso de melatonina en niños y adolescentes, publicado en Anales de Pediatría, respalda esta eficacia en insomnio de inicio y señala que su seguridad a corto plazo —hasta cuatro semanas de uso— es comparable a la de un placebo.

En niños con trastorno del espectro autista u otras condiciones del neurodesarrollo que además tienen dificultades para dormir, también se ha estudiado como opción, pero solo después de agotar medidas conductuales. Ni ese consenso ni la Academia Americana de Pediatría (AAP) consideran que exista todavía una dosis pediátrica óptima claramente establecida: los rangos que aparecen en la literatura clínica varían según edad, peso y condición, y siempre requieren la valoración de un profesional de salud.

Lo que no sabemos todavía

Aquí está el punto que más repiten tanto la AAP como el consenso español: la falta de datos a largo plazo. No hay suficiente evidencia sobre qué pasa con el uso prolongado de melatonina durante la pubertad y el desarrollo hormonal de un niño. También se ha discutido, aunque de forma controvertida y en casos aislados, un posible efecto proconvulsionante.

Esto no significa que la melatonina sea peligrosa por definición para un uso puntual y bien indicado. Significa que "dársela todas las noches durante años porque funciona" es un terreno donde la ciencia todavía no tiene respuestas firmes. Por eso la AAP recomienda resolver primero con rutinas y hábitos de sueño, y dejar la melatonina como recurso posterior, no como primera opción automática.

¿Qué tan real es el riesgo de sobredosis accidental?

Los números aquí son contundentes. Según datos del CDC recopilados entre 2019 y 2022, la ingestión no supervisada de melatonina generó cerca de 11,000 visitas a urgencias en niños menores de 5 años en Estados Unidos, lo que representó el 7.1% de todas las visitas a urgencias por ingesta no supervisada de medicamentos en ese grupo de edad. Las llamadas a centros de intoxicación por melatonina aumentaron 530% entre 2012 y 2021, y las visitas a urgencias crecieron 420% entre 2009 y 2020.

Las gomitas saborizadas son, por mucho, la forma más implicada en estos casos: un niño pequeño no distingue entre una gomita de melatonina y un dulce, y puede comerse varias de una sentada. A esto se suma otro dato preocupante: un análisis de contenido real en suplementos encontró que el 71% de los productos no coincide con lo declarado en la etiqueta, con variaciones de hasta 465% entre lotes del mismo producto. Es decir, ni siquiera es sencillo saber cuánta melatonina está tomando realmente un niño. En el estudio de 260,435 casos pediátricos revisado entre 2012 y 2021 se registraron desenlaces graves, incluyendo dos muertes en menores de 2 años.

Los signos de una sobredosis pueden incluir vómito, taquicardia y somnolencia extrema. Si un niño consume una cantidad importante de melatonina fuera de lo indicado, lo correcto es contactar a un centro de intoxicaciones o acudir a urgencias, no esperar a ver qué pasa.

¿Y en México, cómo está regulada?

En México, la melatonina se comercializa como suplemento alimenticio bajo la Ley General de Salud, no como medicamento. Esto quiere decir que COFEPRIS no revisa previamente su eficacia como sí lo hace con los medicamentos, aunque sí mantiene vigilancia sobre su venta irregular, particularmente en redes sociales y marketplaces.

De hecho, COFEPRIS ha emitido alertas específicas sobre productos con melatonina y otros ingredientes vendidos de forma irregular en plataformas como Amazon o Mercado Libre, sin que la autoridad sanitaria mexicana haya evaluado su seguridad o eficacia. Antes de comprar cualquier producto con melatonina para un hijo, vale la pena revisar que tenga aviso de funcionamiento y etiquetado conforme a la NOM-051, y evitar comprarlo a través de perfiles de redes sociales sin trazabilidad clara.

Antes de darle melatonina a tu hijo

Vale la pena hacerse algunas preguntas antes de recurrir al suplemento. ¿El problema de sueño tiene que ver con pantallas antes de dormir o con horarios irregulares que podrían corregirse sin nada más? ¿Hay una condición de fondo —TDAH, ansiedad, algún trastorno del neurodesarrollo— que un pediatra debería evaluar primero? Y si ya se decidió usarla, ¿el producto se guarda fuera del alcance de hermanos menores que podrían confundirlo con un dulce?

La melatonina no está prohibida ni es intrínsecamente dañina en niños, pero tampoco es un remedio inocuo de venta libre para probar sin supervisión. Su uso en menores de 3 años no se recomienda salvo bajo supervisión médica estrecha, y conviene tener presente que puede interactuar con otros medicamentos sedantes o que afectan el sistema hormonal e inmunológico. La recomendación que se repite en toda la literatura revisada es la misma: platicarlo primero con el pediatra, entender la causa real del problema de sueño, y si se usa, hacerlo con la dosis, la forma y el tiempo que ese profesional indique — no el que sugiere el empaque de la gomita.