Como vitamina, iguales

Para cubrir el requerimiento de vitamina B3, ambas sirven y son equivalentes. La diferencia aparece solo en dosis muy por encima de lo nutricional, y ahí dejan de parecerse.

El rubor

La niacina en dosis altas provoca vasodilatación: enrojecimiento de cara y cuello, calor y hormigueo, veinte o treinta minutos después de tomarla. Es incómodo, inofensivo y la razón número uno por la que la gente abandona.

La niacinamida no lo produce. Y ese es el resumen de por qué existen las dos en el estante.

Lo del colesterol, que ya no se recomienda

Durante décadas la niacina en dosis altas se usó para subir el HDL y bajar los triglicéridos. Lo hacía, y bien.

Después llegaron los ensayos grandes que midieron lo que importa —infartos, muertes— añadiéndola al tratamiento con estatinas. No mostraron beneficio, y sí más efectos adversos. Las guías dejaron de recomendarla.

Es uno de los ejemplos más limpios de un marcador que mejora sin que la persona esté mejor. Ese asunto tiene su propio texto en marcadores y desenlaces.

Para qué se usa la niacinamida

En dermatología, y ahí sí con evidencia razonable: por vía tópica para acné, rosácea y barrera cutánea, y por vía oral en la prevención de ciertos cánceres de piel en personas de alto riesgo, con estudios específicos.

Nada de eso aplica a tomarla sin indicación por si acaso.

Lo que ninguna hace

Limpiar el cuerpo de drogas para un examen. Es un mito persistente que ha llevado a intoxicaciones hepáticas por dosis enormes de niacina.

Y no dan energía. Como con el resto del grupo B, corrigen el cansancio cuando el cansancio venía de una deficiencia — es el mismo asunto de la B12 y la energía.

El límite

El de la B3 es de 35 mg al día para adultos, y se refiere al suplemento, no al de los alimentos. Las dosis de los usos que aquí se describen están muy por encima y corresponden a un tratamiento, no a un suplemento de mostrador.