Falta de fósforo

También conocida como: hipofosfatemia, fósforo bajo en sangre

La falta de fósforo, o hipofosfatemia, es poco común por dieta porque este mineral está presente en casi todos los alimentos. Cuando aparece, casi siempre se debe a una enfermedad de fondo, un medicamento o una condición clínica que hace que el cuerpo pierda fósforo o lo mueva hacia el interior de las células, y puede afectar huesos, músculos, nervios e incluso la respiración si baja demasiado.

Señales

  • Debilidad muscular, sobre todo en hombros, caderas y muslos (debilidad proximal)
  • Dolor óseo
  • Pérdida de apetito
  • Cansancio y falta de energía
  • Hormigueo o ardor en la piel (parestesias)
  • Problemas de coordinación o marcha inestable (ataxia)
  • Confusión o irritabilidad
  • Mayor facilidad para infecciones
  • Anemia
  • En casos severos: dificultad para respirar, alteración importante del estado mental o convulsiones

Por qué aparece

  • Uso crónico (3 meses o más) de antiácidos con hidróxido de aluminio, que se unen al fósforo en el intestino y evitan que se absorba
  • Síndrome de realimentación al reiniciar alimentación en personas con desnutrición severa
  • Recuperación de cetoacidosis diabética, cuando la insulina mueve el fósforo hacia el interior de las células
  • Hiperparatiroidismo y otros trastornos hormonales que aumentan la pérdida de fósforo por orina
  • Enfermedad renal, hepática o defectos tubulares renales como el síndrome de Fanconi
  • Deficiencia de vitamina D, que reduce la absorción intestinal de fósforo
  • Alcoholismo crónico o abstinencia alcohólica
  • Alcalosis respiratoria grave, sepsis o quemaduras severas

Quién tiene más riesgo

  • Personas con alcoholismo crónico o en proceso de abstinencia
  • Personas con desnutrición severa (anorexia nerviosa, cáncer avanzado, EPOC, cirrosis, bajo peso) que inician nutrición enteral o parenteral, por riesgo de síndrome de realimentación
  • Personas que se recuperan de una cetoacidosis diabética
  • Personas con enfermedad renal o hepática, o trastornos tubulares renales hereditarios
  • Personas con deficiencia de vitamina D
  • Uso prolongado de antiácidos con aluminio
  • Bebés prematuros o con muy bajo peso al nacer, y niños en cuidados intensivos con inicio tardío de nutrición
  • Adultos mayores frágiles (65 años o más), en quienes incluso una hipofosfatemia leve se ha relacionado con más caídas y deterioro cognitivo
  • Personas con hiperparatiroidismo u otros trastornos que aumentan la excreción renal de fósforo

Cómo se confirma

Se confirma con un análisis de sangre que mide el fósforo sérico (valor normal aproximado entre 2.5 y 4.5 mg/dL; por debajo de 1.0 mg/dL se considera un nivel crítico). Junto con este estudio, el médico suele pedir hormona paratiroidea (PTH), niveles de vitamina D y pruebas de función renal para identificar la causa detrás del fósforo bajo, ya que el resultado por sí solo no explica por qué está ocurriendo.

Qué hacer

  • Consulta a un médico si tienes síntomas como debilidad muscular, dolor óseo o confusión, en vez de intentar autodiagnosticarte por los síntomas
  • Si tomas antiácidos con aluminio de forma regular, coméntalo con tu médico para que evalúe si conviene revisar tus niveles de fósforo
  • Si estás en recuperación de desnutrición severa o inicias un plan de alimentación tras un ayuno prolongado, hazlo bajo supervisión médica por el riesgo de síndrome de realimentación
  • Mantén una alimentación variada, ya que el fósforo está presente en lácteos, carnes, pescado, huevo, legumbres y granos integrales
  • No inicies suplementos de fósforo por tu cuenta; su manejo depende de la causa y debe indicarlo un médico según tus análisis
  • Si tienes una enfermedad renal, hepática o un trastorno hormonal conocido, sigue los controles periódicos que te indique tu médico

Fuentes en la comida

lácteos carnes pescado huevo legumbres granos integrales frutos secos
Sobre la sustancia Fósforo Para qué sirve, cuánto se necesita al día y en qué alimentos está →

Cuándo acudir al médico

Busca atención médica pronto si notas debilidad muscular progresiva, dolor óseo persistente, hormigueo inusual o confusión, y de forma urgente si hay dificultad para respirar, alteración importante del estado de conciencia o convulsiones, ya que la hipofosfatemia severa puede ser potencialmente mortal.

Si no se atiende

  • Dolor óseo persistente y, en casos prolongados, huesos blandos o deformados (osteomalacia en adultos, raquitismo en niños)
  • Debilidad muscular progresiva que puede llegar a afectar los músculos respiratorios
  • Mayor riesgo de infecciones y anemia
  • Rabdomiólisis en casos severos
  • Alteraciones neurológicas que van de la confusión a convulsiones o coma en casos extremos
  • En adultos mayores frágiles, mayor riesgo de caídas y deterioro cognitivo aunque la deficiencia sea leve

Aviso importante

Esta información es educativa y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Una deficiencia se confirma con análisis, no con una lista de síntomas: no empieces ningún suplemento por tu cuenta a partir de lo que leas aquí.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿La falta de fósforo se produce solo por comer mal?

Casi nunca. El fósforo está presente en la mayoría de los alimentos, así que la deficiencia por dieta sola es rara. Casi siempre se debe a una enfermedad, un medicamento o una condición clínica que hace que el cuerpo pierda fósforo o lo desplace hacia el interior de las células.

¿Una hipofosfatemia leve da síntomas?

Muchas veces no. Suele detectarse como hallazgo incidental en un análisis de sangre pedido por otro motivo. Los síntomas claros aparecen sobre todo cuando el nivel baja de forma marcada o rápida.

¿Qué diferencia hay entre hipofosfatemia aguda severa y crónica leve?

La forma aguda y severa puede aparecer en días, como en el síndrome de realimentación o al recuperarse de una cetoacidosis diabética, y puede volverse una urgencia médica. La forma crónica y leve suele avanzar despacio y a veces pasa desapercibida, aunque con el tiempo puede afectar huesos y músculos.

¿El embarazo o la lactancia aumentan el riesgo de fósforo bajo?

El riesgo de hipofosfatemia por sí sola no es un tema central en embarazo o lactancia, pero cualquier condición médica de fondo (renal, nutricional, uso de antiácidos) que la favorezca debe evaluarse con el médico que da seguimiento al embarazo.

¿Tomar suplementos de fósforo por mi cuenta es buena idea si sospecho que me falta?

No. El manejo depende de la causa detrás del fósforo bajo y de otros valores como PTH, vitamina D y función renal. Un médico debe indicar el tratamiento adecuado según tus análisis.

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