Arma tu plato

Agrega lo que comiste y mira qué trae de verdad: cuánta energía, cuánta proteína y qué vitaminas y minerales aporta esa comida.

Nabo · 78 g

Toca un pedazo para quitarlo

Es muy poca comida para hablar de proporciones. Agrega el resto de lo que comiste.

17kcal en este plato
  • Proteína0.6 g
  • Grasa0.1 g
  • Carbohidratos3.9 g

Proporciones · comparadas con el Plato del Bien Comer

Verduras y frutas100% / 50%
Cereales0% / 25%
Leguminosas y alimentos de origen animal0% / 25%
  • 🥬Nabo1/2 taza · 78 g1

Lo que aporta este plato

años

Porcentajes de la referencia diaria para ese perfil. Es una comida, no un día completo: no hace falta que ninguna barra llegue al 100%.

9.0 de 75 mg · sobre todo de nabo

1.6 de 25 g · sobre todo de nabo

138 de 2,600 mg · sobre todo de nabo

0.1 de 1.3 mg · sobre todo de nabo

0.1 de 1.8 mg · sobre todo de nabo

20 de 700 mg · sobre todo de nabo

26 de 1,000 mg · sobre todo de nabo

7.0 de 310 mg · sobre todo de nabo

Qué mide el puntaje

Mide equilibrio, no salud. La salud de una comida no cabe en un número, y cualquier intento termina con el sitio repartiendo calificaciones morales a la comida. Lo que sí se puede medir son tres cosas concretas: qué tanto se parece el plato a las proporciones del Plato del Bien Comer, qué tan ancho es el abanico de nutrientes que aporta, y si se pasa de sodio o de grasa saturada.

Las proporciones son las del Plato del Bien Comer mexicano: la mitad del plato para verduras y frutas, un cuarto para cereales y un cuarto para leguminosas y alimentos de origen animal. Por eso unos frijoles de la olla solos sacan poco: no porque el frijol sea malo, sino porque un plato de una sola cosa no es un plato — le faltan las verduras y el cereal que la comida mexicana normalmente le pone al lado.

De dónde salen los límites

El de sodio es el máximo diario que recomienda la OMS —2000 mg— repartido entre las comidas del día: una comida es aproximadamente un tercio, y ése es el umbral.

El de grasa saturada viene del modelo de perfil de nutrientes de la OPS, el mismo en el que se apoya el etiquetado de advertencia de América Latina.

Para el sodio no se usa la regla de la OPS de «1 mg por caloría», aunque exista, porque está escrita para productos empaquetados y sobre un plato entero se comporta al revés: castiga a la comida con pocas calorías. Una ensalada de nopales la reprobaría por ser ligera.

Las cifras de cada alimento salen de USDA FoodData Central, las mismas que ves en cada ficha.

Qué no hace

No sabe cuántas calorías te tocan a ti. Nunca te preguntó tu peso, tu estatura ni cuánto te mueves, así que no calcula porcentajes de tu día — sería inventarlos. Si esa es la pregunta, el lugar es la calculadora de porciones.

No descuenta lo que se pierde al cocinar: el hervor se lleva parte de la vitamina C y de las del grupo B, y freír añade la grasa del aceite. Los números sirven para comparar platos entre sí, no como análisis de laboratorio.

Y un puntaje bajo no condena la comida. Un postre no está mal por no parecerse al Plato del Bien Comer — simplemente no es una comida completa, y el puntaje sólo dice eso.